<>He dudado mucho que titulo ponerle a este comentario, ya que mi amigo Pedro, es conocido como «el de Eugenia» también como Pedro «el del Butano», y atendiendo a sus cualidades me hubiera gustado llamarle «cancerbero». Me explico, a parte de sus aficiones al futbol –Casillas ayer volvió a ser determinante-, desde su ferretería a la entrada del pueblo controla todo el flujo de paisanos, turistas rurales, giris de diversa procedencia, conocidos y amigos. Para nosotros, los «Martínez» y los «Leos» realiza una misión altamente compleja: nos mantiene informados de todo los que nos interesa. De esta manera si tu planeas pasar algunos días por estos lares, avisas al Pedro y el hace que las redes, simpatías y sinergias funcionen. Esto que parece tan sencillo no lo es tanto porque exige un trabajo cotidiano de recuperación, organización y discriminación de la información. Si Bernardo viene de Vitoria, si el señorito Rogelio viene de Murcia, si hay posibilidad de bajar a La Parroquia a comerse un arroz con caracoles, que bar han abierto nuevo en Maria, Chiribel o el Rubio, o que eventos sociales o culturales hay en la comarca.>
<>Pedro también hace de centralita (algo parecido a lo de Anita «la carnicera» –su mujer, a la que dedicaremos otro capítulo por méritos propios- con el coro). A través de su número –en servicio las 24 horas del día- puedes averiguar el flujo de personas, que día hace en el pueblo, la predicción del tiempo, cuales han sido los últimos debates del pueblo, como va lo de la almazara o como van los proyectos del parque.>
<>A San Pedro se le conoce siempre con las llaves del Reino de los cielos (Mt. 16, 19), de ahí deriva su patronazgo sobre los porteros, fabricantes de llaves y relojeros. Esta es una buena imagen de sus funciones, pero a mi me sigue gustando mas la de «cancerbero» ya que este bicho mítico representa el control de la puerta de entrada a las profundidades. Es el encargado de que ningún ser vivo pase al plano de los sin vida, y de que ningún espectro pase al plano de los vivos. Es decir que aplica a rajatabla de lo de «el muerto al hoyo y el vivo al bollo» o el «carpe diem». Y en esto Pedro es un maestro. Aunque por mucho que lo miro no encuentro directamente las características físicas del mítico cancerbero, a saber: muy fiero, con forma de perro [aunque ya sabemos que los niños pequeños pronuncian así su nombre ante la dificultad de la «dr»], tres cabezas, una cola con serpientes, ojos rojos e iluminados por una luz sobrenatural [esto solo cuando se toma unas copas de más] y de sus colmillos se desprende un veneno negro y mortal [ni siquiera cuando se cabrea]. Eso si tiene como puntos débiles la miel [un poco glotoncete si que es –aunque esta guapísimo después de la dieta en la que ha perdido 25 kg.-] y la música [esto también es cierto porque canta de bajo en el coro del pueblo, como ya comente otro día]. No es de extrañar que Hércules le dedicara un de sus doce trabajos.>
<>Yo lo que quería contar era que estuvo en los «Regulares indígenas de Tetuán nº 1», allá por el año 72, segundo reemplazo (se fue en 13 y martes), aunque ya no se que hacer después de una introducción tan larga. Resumamos: el destino fue Ceuta, regulares, tropas fundadas por Franco y otros oficiales –que fue capitán en este cuartel-, toda la tropa eran «moros»contratados. … A los cinco meses se fue voluntario a la frontera con Marruecos, el servicio se hacia compartido con la Guardia Civil (eran los jóvenes, llamados los «polillas »). Y que allí mantuvo una cordial relación con sus vecinos de Marruecos… Había un pastorcillo árabe, de 14 o 15 años, llamado Abd.Nive, con el que intercambiaban las excedentes de las comidas (ya que en la frontera la ración era doble). Otras veces atravesaban la frontera a un cortijo cercano –esto estaba prohibido-, donde vivía Ramma una mujer mayor con el velo en la cara y una estrella azul en la frente, ella y toda su familia hablaban muy bien castellano, a tomar te y fumar hachis a cambio de alimentos… Los moros venían por la noche, uno lo dejabamos pasar a través de las alambradas, … Me parecía a mi que una bella historia fronteriza, como muchas otras. Como me decía Javier G. Castaño, la cultura no entiende de fronteras. Las buenas personas tampoco.>











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