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viernes, julio 30, 2010

DONACIÓN DE LIBROS A LA BIBLIOTECA DE VELEZ BLANCO (∑π, επ)

Coincidiendo con la celebración del curso Desafíos para la Paz en el siglo XXI Miguel Gómez Oliver, Vicerrector y Rafael Peinado, director de la editorial de la Universidad de Granada, hicieron entrega de un dote de libros publicados por la institución.
Era una idea que ya rondaba hace tiempo y por fin conseguimos cuadrar las agendas para que esto ocurriera. Entre el lote se encontraba el Manual de Paz y Conflictos, la Enciclopedia de Paz y Conflictos y otros volúmenes de la colección Eirene.
Fue un acto entrañable que estuvo precedido por la declaración de Vélez Blanco como Municipio por la Paz, y con la intervención posterior de Federico Mayor Zaragoza, ex director general de Unesco, y presidente de la Fundación Cultura de Paz.
La donación fue celebrada por Dietmar Roth, teniente alcalde, y por el público asistente.

Gracias Gustavo por las fotos.

martes, agosto 17, 2010

LA MUELA MAS EXTRAORDINARIA (∑π)

La foto realizada por Jose Joaquín, desde el mirador del castillo es la composición de tres imágenes (exposición normal, subexpuesta y sobreexpuesta) compuestas HDR (Hight Dinamic Range), en este mes (aunque ahora esta lloviendo -y de que manera-, vaya agosto).
En ella se puede ve el pueblo de Velez Blanco (la iglesia en primer término y al fondo la muela, que siempre maravillosa, en este caso es extraordinaria.
La disfrutaremos mientras podamos, de lejos, desde todas las perspectivas posibles, de cerca, en sus laderas o en su cima [record mundial -no lo ha intentado nadie mas- pueblo-muela 1h. 45m.].

sábado, mayo 15, 2010

LA EMPATÍA DE LA FLORES (∑π)

De nuevo las flores me fueron acompañando todo el camino (... vereda de los franceses y el Llano de la Perdiz, ...). Entonces, además de las salvias, que se han mostrado en todo su explendor, me he fijado en la profusión de una flor amarilla.
Tenía la necesidad de saber su nombre para sentirme mas cerca de ella. La empatía de las flores se siente más cercana cuando conoces su nombre y la sientes mas cercana.
Creía que esta flor se llamaba diente de león o achicoria amarga, iba pensando en ello cuando me encontre en el mismo camino con Roberto, un compañero de colegio. Estaba con la misma duda. Finalmente me lo confirmó Dioni -el farmacéutico de Velez Blanco- y Joaquín Molero, compañero de Instituto y hoy catedrático de botánica (he quedado en consultarle mis dudas). Ahora se que es una planta comestible y curativa. Mi empatía ha crecido en los días posteriores.

lunes, julio 30, 2007

VERANEO (∑π, επ)

Cuando era pequeño se hablaba de «veranear», pasar el verano en un lugar lo mas fresco posible. La mayor parte de la gente veraneaba en sus casas. Existían medidas paulativas: el ventilador, dejar las ventanas abiertas, el botijo, pasar parte del día en el patio y en la calle, comprar un trozo de una barra de hielo, dormir en el suelo, tomarse algo en algún ventorro, bañarse en el río Genil, excursiones a la pasajes más frescos de la naturaleza cercana, caminar por veredas entre árboles, refugiarse debajo de una higuera, ... En mi horizonte el veraneo podía transportarnos desde Granada a un pueblo cercano y a lo sumo a Almuñecar o Salobreña. Nada de otros artificios o lugares exóticos. Eran los dictámenes de la austeridad o, sencillamente, de la ausencia de recursos. Un desarrollo sostenible dictaminado.
Todavía conservo algunos recuerdos de los días de verano pasados en el Zaidín, en las casillas bajas, en la casa de Mati y Alfonso, con todos mis primos, refrescándonos con una mangera en el patio. Igualmente me acuerdo de un año que veraneamos en el Cenes de la Vega -¡cuando era un pueblo!- una casa fresca, paredes sin decorar, calle de tierra, con gallinas que se preocupaban celosamente de perseguirme, la vega y el río cercanos.
El regusto de aquellos días me hace sentirme cómodo, ahora en Velez Blanco. Pequeño, abarcable, tranquilo, fresco, con fuentes, árboles, campo, montañas. Todo lo necesario para relajarte, sentir, hablar, leer, pensar y encontrarte contigo mismo. Para pasar el verano no hace falta mas.
La imagen es una pintura sobre el verano de Giuseppe Arcimboldo, 1573, Musée du Louvre, tomada de Wikipedia.

jueves, enero 07, 2010

MOVIMIENTOS ANTIGLOBALIZACIÓN: LAS PARRANDAS (∑π)

Era un día estaba tranquilo, agradablemente rutinario, estaba terminado un escrito sobre cómo investigar la paz, había respondido a varios mensajes, leído la últimas noticias del Ideal de Granada, El Pais, El Público y New York Times, me había paseado por el pueblo y tomado un vino en el bar de Anamari (Dali), una cabezadita frente al televisor, ... -ya sabéis, elogio a la dispersión-.
Entonces llegó Cristobal y nos invitó al encuentro de cuadrillas que había en el teatro, a pesar de nuestros incipientes resfriados decidimos ir. Maravilloso, lleno de gente -a pesar de que esos momentos el Real Madrid se jugaba el liderato con el Osasuna- cuadrillas de Huercal Olvera, Velez Rubio, Topares y la de Vélez Blanco. Cantes y bailes por malagueñas, jotas, y parrandas, ... llamaba mucho la atención que toda los que actuaban iban vestidos de calle, como para ir al trabajo, al campo, sin ninguna etiqueta, como en su casa.
Bien, yo creo que la globalización tiene también su cara dulce, pero no me cabe la menor duda que frente al lado agrio, aquel que nos ningunea, pero este encuentro era una actividad de resistencia a la globalización, de empoderamiento de lo colectivo, de la identidad propia (en las relaciones establecidas en torno a este hecho cultural, en los comportamientos, en la música, en el baile o en las emociones colectivas o individuales suscitadas) a través de estas manifestaciones culturales. Creo que todos los que estábamos allí, incluídos Pedro y Anita, con los que después nos tomamos un vino en la Sociedad, (el Madrid solo pudo empartar y perdió su oportunidad de alcanzar el lidetato) nos lo pasamos muy bien. No me arrepiento de haber roto mi rutina-

jueves, marzo 03, 2005

AISLADOS

La ola de frío que se ha paseado por la Península Ibérica ha dejado una buena nevada en la comarca de los Vélez. Desde nuestra casa en la calle S. Marcial hemos visto como al amanecer del 27 todo Vélez Blanco amanecía nevado, campos, calles y tejados. María Dolores, Cándida, Jose, Elena e Ignacio, a los que pronto se ha sumado para ayudar en la resistencia frente al temporal Fernando, Alba y un par de amigas, hicimos una piña frente al peligro. Todo comenzó tomando una tapas en la sociedad, se confirmó al día siguiente en las mismas funciones en la Marraja, en el Alfonso y el Hotel, todo lo aderezamos con buen vino para acumular energías, ... Estuvimos en permanente contacto con Pedro, Anita, Leopoldo, María, Leopoldillo y Alejandro por si fuera necesario tomar alguna medida de emergencia.
María Dolores, quizás para que tomáramos conciencias de la situación, nos relataba como en la nevada de los años cuarenta estuvieron más de un mes sin que pudiera llegar el correo (autobús de viajeros que llevaba las cartas) a Topares -anejo situado a uno veintitantos kilómetros-. Fue necesario que una expedición de los hombres más fornidos del pueblo, con botellas de coñac y víveres, saliera para poder asistir a los incomunicados. En las calles los hombres con palas hicieron unos pasillos, de de la altura de una persona, por los que daba miedo pasar. Desgraciadamente esta ola de frío, quizás por su carácter excepcional ha dejado gente aislada en carreteras, albergues, etc. ¿Que ocurre en lugares dónde esto es común?, ¿Cuanta gente en el mundo puede vivir situaciones parecidas?, ¿Con cuanta asiduidad?, ¿Cuales son sus sensaciones?
Nosotros «resistimos» todo lo que pudimos aislados en la casa de la calle san Marcial, preguntándonos si estaría cortada la carretera a Velez Rubio. La DGT y el INM a través de internet nos mantenían informados del estado de las carreteras y de las previsiones climáticas. Las estufas de butano mantenían el calor de hogar, mantas y hedredones protegían nuestro sueño del frío. La televisión y la radio nos ofrecían los partes meteorológicos, los teléfonos fijos y móviles -seis en total- nos permitían comunicar nuestra situación al exterior. El 28 decidí arriesgarme a viajar hacia Granada, previa información del guardia civil. Me encontré con una carretera completamente despejada a los pueblos cercanos, algún problema en Baza y especialmente en el Puerto de la Mora -que pude pasar sin cadenas- ya que las máquinas quitanieves habían estado trabajando sin cesar. El viaje fue fluido pero con un cierto peligro porque la nieve no paró, en ciertos momentos había niebla, y se podía patinar por capas pequeñas de nieve y hielo.
Cuando finalmente llegué a mi casa me reí de mi mismo, también de los demás -que me perdonen- habíamos vivido un momento de aislamiento figurado, mental, para nuestro deleite. Supongo.