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domingo, marzo 29, 2009

DONACIÓN DE ÓRGANOS (∑π, επ)

Hace poco que se se conmemoró en Sevilla que los hospitales públicos de Andalucía habían superado en el mes de noviembre los 10.000 trasplantes de órganos. Desde 1978 y hasta el pasado noviembre, se habían llevado a cabo un total de 10.009 trasplantes de órganos y 25.000 de tejidos gracias a la generosidad de 4.000 donantes.
Los donaciones en Andalucía siguen al alza y desde enero a julio se han contabilizado 168, un trece por ciento más que en 2007, que han permitido practicar 369 trasplantes -14 más si se incluyen los donantes vivos-, y el 12% de los donantes eran inmigrantes.
Es una actitud filantrópica cargada de sentido y su crecimiento es un signo de civilidad, de ciudadanía democrática.
En 2008 en Granada cerrará concerca de 100 personas con un órgano vital nuevo que les permitirá seguir adelante, continuar disfrutando de la vida. Aquí no hay crisis. El pasado ejercicio se practicaron 87 trasplantes. La negativa de la familia ha bajado a un 6 ó 7% l o que compensa el descenso de donaciones procedentes de personas fallecidas en accidentes de tráfico (por la disminución de muertes por esta causa).
Toda mis personas queridas y cercanas saben, desde hace tiempo, que mi voluntad es que mi cuerpo, cuando pierda la capacidad vital que alberga, debe ser donado a la medicina, para que sirva de medio para sustentar a otras vidas. Es una actitud humana y ecológica. Eso me hará feliz. Sin duda.
PD: también estoy por el testamento vital, pero eso lo explicaré otro día.

sábado, mayo 10, 2008

SER ANDALUZ (∑π, επ)

El fin de semana pasada nos visitó en el pueblo Celso (el de "Recluta con queso") y nos comentó que al igual que creía Luis García Montero "El ser andaluz", casos como el del Josef Fritzl, el monstruo de Amstetten, no se podían dar en Andalucía. Nunca sabemos hasta donde podemos llegar los humanos, para lo bueno (noticias bondadosas de la misma transcendencia podían aparecer todos los día en los períodicos) y en los malo, pero sin duda la socialización en Andalucía, como en muchos otros lugares, es una buena mediación para todos los fenómenos. A pesar de que estemos perennemente situados entre el hedonismo y la indolencia.
Como la noticia es de mi amigo Luis reproduzco a continuación algunas de sus frases: Los andaluces hemos cargado durante siglos con una definición social peligrosa. El elogio de nuestras costumbres desembocaba con facilidad en caricaturas peyorativas. De la serenidad y el estoicismo se pasaba pronto a la vagancia. El carácter tranquilo, la necesidad de mantener un diálogo humano, es decir, sensual e inteligente con la vida, propició acusaciones de incapacidad productiva y de responsabilidades antropológicas sobre la propia miseria. ... hablar en los bares, negociar la vida con una sonrisa y meternos un poco en los asuntos de nuestros vecinos, ya sea para cotillear o para cuidarlos. Cuidemos la Andalucía que se sale por las ventanas, se junta en la tienda del barrio, pregunta por los novios de la niña, se empeña en pagar otra ronda y no te deja volver a tu casa con una sola cerveza en el cuerpo. La modernidad y el respeto no son incompatibles con la memoria y los sentimientos habitados. ... Quiero vivir con la ilusión de que en Andalucía hubiera sido imposible esta historia estremecedora, ocurrida a pocos kilómetros de Viena, en un país habitado por gente laboriosa, productiva y dueña de sus interioridades. Un andaluz, aunque ocultara un monstruo en sus entrañas, hubiese sido incapaz de guardar el secreto durante 24 años de copas de manzanilla, de charlas con amigos, de bares, gritos y llantos. Si el sueño de la razón crea monstruos, el frío de la incomunicación provoca abismos en la conciencia y telarañas en los ojos. Da miedo que existan lugares en los que nadie, ni una vecina entrometida, ni un vecino molesto y confraternizador, ni tu propia mujer, nadie, pero nadie, sea capaz de intuir lo que llevas detrás de tus palabras, lo que existe al otro lado de tu silencio, de tu mirada, de tus modales de pulcro ciudadano. ... Desmintamos, pues, la leyenda negra de nuestro gusto excesivo por los bares y las fiestas, pero sin pasarnos, que los mostradores son unos aliados imprescindibles de la gente de bien. Además, ahora que está aumentando el turismo interior, nuestra experiencia de bares se va a convertir en un motor eficacísimo de las ofertas de calidad. Las subidas disparatadas de precios y los malos servicios son difíciles de asumir por gentes que han aprendido a querer y respetar a sus hijas mientras las invitaban a una ración de calamares en el bar de la esquina.

lunes, marzo 12, 2007

ENTRE EL HEDONISMO Y LA INDOLENCIA (∑π, επ)

El hedonismo es una actitud sabia que hace disfrutar de la vida, de los placeres facilitados por los sentidos -la sensualidad-. Para ello no necesita especiales gastos, ni consumo, sólo reconocer las múltiples posibilidades que nuestra naturaleza nos ofrece. Sus defensores en la Grecia clásica también perseguían con ello eliminar el dolor.
Hace tiempo que reconozco este hedonismo en la gente de Andalucía, que es capaz de disfrutar de pequeña cosas insertadas en sus relaciones y su cultura. Una actitud que le hace tener calidad de vida y no preocuparse por lo superficial.
Sin embargo, poco a poco me voy preocupando por la conversión del hedonismo en indolencia. Un hedonismo insensible para lo colectivo, inmunizado contra las preocupaciones y el sufrimiento de los demás, individualista y autocomplaciente.
Hedonismo e indolencia que pueden instalarse como una idiosincrasia andaluza de cartón piedra, atascada en la queja y la pasividad, un ser andaluz de charanga y pandereta, superficial y casquivano. La votación del Estatuto andaluz, la escasa participación, la campaña, las explicaciones dadas, la falta de reflexión autocrítica, todo para apuntar hacia esta temida autocomplacencia. En cualquier caso el hedonismo entendido como amor a la vida, interpretado como compromiso social puede ser movilizado de otras muchas maneras.