La Staatskapelle Berlin (violines, violas, violonchelos, contrabajos, arpa, flautas, oboes, clarinetes, fagoes, tombas, tormpetas, tombones, tubas, timbales y percusión) dirigida por Daniel Barenboim es la encargada de cerrar el Festival de Música de Granada, ayer con la quinta sinfonía de Mahler. Compuesta en 1902 y estrenada en Colonia el 18 de octubre de 1904 con dirección del propio Mahler. Una sinfonía politonal y vital, con un recorrido desde la alegría vida a la muerte.La tristeza y la muerte presente en los dos primeros movimientos de la sinfonía se centran en la marcha fúnebre (a mi parecer, hasta el punto de recordar algunas de las marchas procesionales de semana santa)
La vida en el Adagietto para arpa y cuerdas, y que fue concebido como un regalo de compromiso. Al parecer el compositor (de 42 años) estaba influenciado por su matrimonio con la joven Alma Schindler (21 años menor que él), con la que contrajo matrimonio después de tres meses de noviazgo. Es muy conocido gracia a la película Muerte en Venecia.
El matrimonio duraría hasta 1910 en que Alma reprocha a Mahler haberla abandonado por el trabajo. Este escribía Alma en 1910 (murió en 1911): “Si no está a mi lado, al menos tengo que poder pensar en ella o escribirle. Almita... ¿Cuándo vienes, corazón mío? ... Tú sabes que soy fundamentalmente un colegial, pero una parte de padre de familia y de esposo, o como tú quieras denominarlo, ha pervivido en mí, ¡y quiere saber cómo están físicamente mi amada y mis amores! ... ¡Cuánto te echo de menos, cuánto, cuánto! Siempre tuyo, Gustav.
Nuestro querido Barenboim un maestro para dirigirnos por estos derroteros.
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