viernes, agosto 10, 2012

GUERRERO, TRADICIÓN, VANGUARDIA Y VICTORIA (∑π, επ)

Cuando yo era pequeño la calle Oficios era muy especial, mistérica, encantada; casi siempre la tomaba desde la Gran Vía, probablemente porque venía del instituto Padre Suarez; comenzaba por una reja, jardines a la derecha conduciendo a una entrada "secreta" (hoy la oficial) de la catedral que inútilmente transitábamos una y otra vez; continuaba con la Madraza (Universidad árabe desde 1349 hasta 1499) a la izquierda, a la derecha la Capilla Real (construida entre 1505 y 1517, en ella están enterrados los reyes católicos), con una decoración empedrada que nos ha servido muchas veces como tablero-campo de juego (hasta que los municipales nos metieron el miedo en el cuerpo); arriba los pináculos góticos isabelino o flamígeros; la lonja (1518, destinada a la banca y el comerico), según nos explicaron en cuarto de bachillerato; un poco después la calle se estrecha, como si quisiera que estuviéramos atentos al relato, con la fachada lateral de la propia lonja y de la Iglesia del Sagrario, construida sobre la que fue mezquita mayor de la época musulmana, a un lado y a otro tiendas de la Alcaicería, antiguo zoco árabe, y el edificio del diario Patria, diario de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. (aún recuerdo sus linotipias), hasta el año 1983.
... Siendo un asdolescente asistía con Rafa Villegas, Ginés, Bruno ... y Pipo asistíamos a las inaguraciones de la sala de exposiciones del Banco de Granada (Gran Vía, esquina con Cárcel, a muy pocos metros de la calle oficios), dirigida por Mateo Revilla, de autores de vanguardia, entre ellas en el año 1972 (ca) a la José Guerrero titulada Fosforescencias (desde lo minúsculo de una caja de cerillas a lo infinito de la luz que desprende). Aprendí mucho en aquella sala. 
La calle Oficios ha cambiado muy poco en su esencia, pero si en pequeños destalles, restauraciones, las gitanas donantes de romero y lectoras de la mano, reducción del Restaurante Sevilla, ... y el edificio de Patria que se ha convertido, desde el año 2000, en la sede del Centro José Guerrero, un pintor de vanguardia granadino. Unos pequeños detalles que obligan renovar la mirada sobre el pasado y el presente.
El destino hizo que el otro día coincidiera con Victoria, una antigua amiga, en una renovada visita que me sirvió para traer a la memoria muchos de mis recuerdos y, sobre todo, que disfrutara profundamente con la obra de guerrero. Victoria es una persona, mujer y madre de mundo, sensible, con una gran disposición a aprender. abriéndose camino en la vida, reencontrandose consigo misma ahora que puede, mirando profundamente todo lo que ocurre a su alrededor, ... El arte abstracto era una de sus tareas pendiente, así, que hice de improvisado y experto cicerone en esta faceta tan transcendente de la vida; lo que sirvió para que pusiera en juego mis visiones e interpretaciones, alejadas de lo figurativo, con predisposición a romper los márgenes de la realidad. Todo ello redundó en el disfrute. Pasé realmente un rato muy agradable rodeado de historia, realidad y ficción.
José Guerrero es fascinante; su ubicación en el pleno escenario de la tradición es al menos subversivo. Victoria una extraordinaria para repensarlo, o mejor re-sentirlo.

IMÁGENES: Guerrero, doble imagen [entes con los pies en la tierra interaccionados transversalmente]; solitarios [entes pendientes, inseguros, naufragos, momentáneamente firmes gracias al plinto]; lateral [entes con intentos de interacción a través del agua de la alberca]

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