domingo, mayo 14, 2006

AGASAJO


Agasajar es atender a alguien con expresiones de amistad, cariño, afecto y regalos. También siginifica halagar, hospedar. Incluso se llega a decir que es tratar a alguién como un rey. Proviene de gasajar, placer en compañía. Apunta hacia el fortalecimiento de la amistad y las relaciones con las personas queridas: Como podemos ver una cualidad digna de ser desarrollada. A Aica y Bernardo, del que ya puse un comentario hace hace algún tiempo, saben conjugar muy bien este verbo. Les da igual donde sea, en Vélez Blanco, donde están deseando de retirarse cuando "terminen" de trabajar. O en Vitoria donde han sacado la vida adelante.
Hoy el agasajo ha tenido lugar en la taberna Zaharra, en Marieta -a unos 30 km de Gasteiz, Álava. Los actores éramos los citados, Carmen y Ramón (74 años, gallego, albañil jubilado) a los que conocen hace 40 años, y un servidor. Ellos van todos los domingos. El ritual es "almozar" a las 10 de la mañana. Orujo gallego, frío, en ayunas [no sienta mal. Doy fe], callos de vaca [son mejores los de buey y peores los de ternera], manitas de cordero [difíciles de limpiar], morcilla de arroz, chorizo [como todas las chacinas caseras y con pocas especies], pan de oñate [buenísimo]. Todo estaba bueno. Lo suficiente como para servir de vehículo del agasajo. Todos ponían antención en que los demás estuvieran cómodos, de que la amistad estuviera bien cuidada.

2 comentarios:

azugaldia dijo...

Rodearte de amigos, saber tratarlos, y disfrutar esos momentos. Así es como te ha agasajado la vida.

Anónimo dijo...

Me han invitado a comer; debo una visita. Es aburridisimo. Tanto la cortesía como la gratitud exigen que lo haga, pero, en lugar de hacerla por agradecimiento lo hago por cortesía. ¿ Por qué no habría de hacer un esfuerzo por ser agradecida como lo hago por ser fina? Así, pues, cuando podría tener libertad para obrar bien, prefiero mentir por imposición. Lo que la hospitalidad tiene de grande, lo que la distinguirá siempre de la cortesía,es el homenaje que se rinde a la virtud cuando se empieza por respetar en un extraño las cualidades que pudiera tener. En el huésped, acogemos a la humanidad, en el amigo, al hombre. Por tanto ofenderse por una descortesia es lamentarse de que no le engañen a uno, aunque la cortesía es la única hipocresia que se perdona, por que es recíproca. los buenos modales proceden del corazón. A los amigos desconocidos. RAPIDA