jueves, enero 27, 2005

ELVIRITA, LA CIENCIA, LA TECNOLOGÍA Y LA PAZ

Hace unas semanas que escribí sobre mi padre («era performativo») desde entonces tenía una deuda pendiente con mi madre, «... Elvira, que nació en la calle Elvira» hace casi ochenta años. Por cierto que hace dos días fue su santo. La primera idea era escribir sobre sus cuidados, sobre su «ética del cuidado», ya que es muy fácil opinar sobre ello, pero he decidido ubicarla en otro espacio más «político», menos «femenino». Tenía la sensación de que si «sólo» reconocía las cualidades del cuidado estaba ubicando a Elvirita -como le gustan que le llamemos, así le llamaban sus hermanos, y así se mantiene en la ilusión juvenil de los «iguales»- en el espacio que le viene dado por su género, en lo «normal», lo «natural». Así que he decidido escribir de su manejo de la ciencia y la tecnología, y de esta manera parece como la sitúo en un espacio más público. Todo ello sin entrar en contradicción con su dedicación responsable y profesional al mantenimiento del hogar. Dedicación que cada día, conforme me voy «haciendo mayor» más reconozco (ahora no escatima esfuerzo para cuidar a mi hermano menor -41 años- rebotado al hogar materno).

Pero hay una frase que dijo hace poco más de un año, cuando estábamos hablando de lo bien que está de «cabeza» y sentido del humor, que para mi los quisiera para trabajar con el ordenador: «claro que sí, yo sigo trabajando con la máquina de coser». Fantástico, estableció la correspondencia entre el ordenador y la máquina de coser, el trabajo con una y otra tecnología, la asunción de la responsabilidad de cada uno con el instrumental correspondiente. El «amor» -que importante, este concepto como construcción de la realidad social, no me canso de hablar de él en todas mis clases- se vale de mediaciones personales, sociales, científicas y tecnológicas para construir bienestar. Las madres incorporan el aprendizaje tecnológico para realizar lo mejor posible sus cometidos y llevar a la práctica sus decisiones. En mi caso como mi madre sabía coser -todavía recuerda los «pretendientes» que tenía cuando, antes de conocer a mi padre -por supuesto-, cosía en casas ajenas- muchos de nuestros vestidos eran hechos por ella. Podría hablar de muchos otros de sus conocimientos tecnológicos, pero creo que hoy es suficiente.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Paco eres un tecnócrata! A mi parecer la tecnología está haciendo mucho daño en las personas, muchas no se sabrían desenvolver en la vida real sin ella, los sueltas solos en el campo, sin gps, sin movil, sin nada, sólo ellos, y tal vez no sepan llegar a casa.
Además hay otro aspetcto y es la gente cree ser feliz poseyendo tecnología, claro, esto es el sentido consumista de la tecnológia.
¿Si te despojan todas tus tecnologías acomuladas hasta ahora podrías ser igual de feliz que lo eres ahora?

PD: Recuerdo de pequeño que nos preguntabas insistentemente a tu asistenta y a mí de televisión habíamos visto a la semana, mientras tú tenías televisión por satélite. Aquello a los pequeños Alba y Ruben les sacaba de quicio y no llegaban a comprenderlo.

Que bien me lo he pasado posteandote. Un abrazo, tu sobrino.

Rosamari dijo...

Bueno ni un cosa ni la otra. Las tecnologías en "sí mismas" no son nada, nosotr@s les vamos dando el significado. En lo que estoy de acuerdo es en descabalgar als jerarquías tecnológicas y poner en pie de igualdad el ordenador y la lavadora, por ejmplo.
Y para seguir con los disturbios también una cosa Paco, no vayamos a caer en el "arcangelismo" ese que critica la derecha. El amor también ha sido una construcción del propio patriarcado para atarnos a las mujeres bien ataditas, aunque también es verdad que no todo ha sido "docilidad". Dice Nicole Kidmann que hasta que no se ha separado del Cruise no ha tenido carrera propia (por amor). No te pierdas la última de ella "Regeneración" qu va de amor y precisamente no der güeno.
Tu Rosamari