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martes, febrero 09, 2010

CULTURA DE PAZ Y MEMORIA HISTÓRICA (∑π, επ)

La pasada semana celebramos en la Universidad de Almeria el Seminario Cultura de Paz y Memoria Historica, investigadores de la Paz (historiadores, politólogos, filólogos, etc.) nos reunimos con investigadores de la Memoria Histórica. Fue, a decir de los asistentes, un seminario interesante y fructífero. En mi particular opinión lo fue porque se avanzó en la necesaria convergencia entre Memoria Histórica y Cultura de Paz, también porque se revisaron algunos aspectos referentes a las comisiones de la verdad -la recuperación de la memoria de las vícitmas-, la reconciliación y la reparación, todas ellas condicionadas, en la mayoría de los casos, por el posicionamiento frente a la transición política española. Y hay algo más, estos tópicos se abordaron en un ambiente "transdicisplinar", aquel en el que se comparten conocimientos procedentes de diversas disciplinas o especialistas y se generan nuevas ideas compartidas.
En la ponencia inicial titulada Un Historia de la Paz y una Memoria Historica perfectibles quize exponer los recursos que tenemos en cada momento para construir la historia, y particularmente la historia de la paz, las condiciones en las que se desenvuelven los conflictos (filogenia, emociones, racionalidad, cultura, intereses), todos ellos dependientes de las variables de la complejidad ante la cual todos somos frágiles. Las interdependencias en la conflictividad y la vida son ineludibles y como tal deben ser reconocidas en la Historia.
Todas estas ideas nos pudieran servir para reconocer la existencia de memorias y de experiencias múltiples, en muchos casos contradictorias y no siempre unificables. Y, en consecuencia como historiadores-mediadores, es muy importante no tomar "partido", no dejarse llevar por la dialéctica perversa buenos y malos. En cuanto esto ocurre, se pierde la legitimidad como historiador y como pacifista. Hay que criticar la violencia y alabar la paz de unos y otros con la misma fuerza. Como me comentó mi amigo Alfredo, Cultura de Paz deben de ir siempre unidos, si esto no ocurre, las consecuencias pueden ser trágicas.
Por lo demás un ambiente cordial, amable, cariñoso, con buen nivel y organización. Hemos quedado en celebrar otro seminario específicamente sobre Cultura de Paz y transición política española.

sábado, febrero 13, 2010

DURANTE EL FRANQUISMO SE CONSTRUYÓ PAZ (∑π, επ)

En algún momento de la ponencia Un Historia de la Paz y una Memoria Historica perfectibles, durante el Seminario Cultura de Paz y Memoria Historica, dije que durante el franquismo se construyó paz. La prensa preferió este titular, no me molesta, si permite abrir los debates. Claro está no hablamos de una paz perfecta; tampoco la negación de la enorme violencia franquista.
Evidentemente, esto también desencadenó alguna polémica entre los asistentes, pero para mi es una afirmación que puede ser corroborada históricamente y además es una necesidad epistémica cuando se habla de memoria histórica, que en estos momentos puede tener como misión principal recuperar la memoria de las víctimas, pero inmediatamente reconstruir una historia en la que debe ser contemplados los errores y los aciertos de todos los actores. Es necesario dilucidarlos, pero ante todo aceptarlos. Es una condición para que se produzca una reconciliación, en la que la historia debe jugar un papel importante.
Estas premisas tuvimos que debatirlas con muchos colegas, había fuertes resistencias, estábamos de acuerdo en los presupuestos metodoloǵicos, pero no con sus resultados, con sus consecuencias (efecto levi, vemos la violencia y no la paz en el ojo ajeno, pero no vemos la violencia en nuestro ojo). Tengo que decir que estoy acostumbrado a estos debates. Los defensores de la paz, la justicia o los derechos humanos, quizás demasiado ideologizados, crean sus propios inamovibles símbolos demoníacos sobre los que construir su pensamiento, asi dependiendo de cual sea la procedencia hay problemas para ver las, más o menos pequeñas, aportaciones para la paz, de Bush, Chavez, Uribe o Berlusconi. Todo lo cual termina por acarrear cierto sectarismo, con el que se delimita claramente quién está dentro y fuera de la "clara" línea marcada, a quién se puede escuchar y quién no, con quién se puede hablar y con quién no. Tal vez fuera más constructivo -quizás necesario- escuchar y hablar con todos.