martes, agosto 02, 2005

HA LLEGADO BERNARDO

Bernardo es un velezano que ha hecho su vida en el País Vasco, generoso, dicharachero, simpático, listo y despierto, muy amigo de sus amigos. Nació allá por finales de los años cuarenta, en Vélez Blanco, eran todavía años de la postguerra y eso significaba hambre, miseria, falta de libertades y represión. En este pueblo quién ejecutaba algunas de estas variables eran los «señoritos», aquellos beneficiarios del régimen, fieles aliados suyos, e interesados que todo siguiera igual para que sus privilegios continuasen y, lo que es peor, sin practicar ni siquiera la caridad y el amor que su religión oficial predicaba. Por todas estas razones Bernardo tuvo que emigrar cuando tenía ocho años. Él con toda su familia, sus padres y sus hermanos menores que él. Tres días sin apenas comer hasta Vitoria donde pudo comenzar a reconstruir su vida, a veces durmiendo a cielo abierto con la sola cobertura de un toldo de lona y otras gracias a la beneficiencia -como le gusta recordarle a sus hijos para que reconozcan sus raíces-. Después trabajando arduamente -nunca le ha asustado trabajar- con la posibilidades que les ofreció una zona más prospera económicamente, a pesar de padecer también el franquismo, que supo acoger a emigrantes.
Hoy Bernardo es una persona honorable. En verdad lo ha sido siempre, solo que algunos rezagados se han dado cuenta ahora. Cómodamente instalado en la bella Vitoria, disfruta -como me consta personalmente- de sus bondades. Comparte la grandeza de aquellas gentes y sufre con sus problemas. El tiene esa virtualidad de estar bien allá y aquí. Allá tiene a sus hijos y sus amigos, buenos amigos como Javi, Luis Carlos, Paco y Juan. Acá sus padres, sus recuerdos y sus emociones.
Cuando «llega Bernardo» vuelve toda su historia, una historia dura en algunos momentos, llevada con dignidad y superada por el esfuerzo, el instinto y la inteligencia natural. Aquí podríamos hablar de «resiliencia», esa capacidad de salir adelante a pesar del caos del entorno. La resiliencia es una cualidad de la condición humana que permite salir adelante a pesar las dificultades, de los obstáculos que muchas veces fabricamos, estúpidamente, los propios humanos. Representa el empeño por demostrar que nuestra dignidad frente a los intentos de derrumbarla.
Cuando él vuelve todo el pueblo lo sabe, porque también vuelve su propia historia y coincide con el regreso de otras muchas personas que tuvieron que emigrar, autoconstruirse, y ahora retornan orgullosos de si mismos y de su hoja de vida. La vuelta se hace cotidianamente patente en la taberna de la Marraja [cf.] donde Bernardo tiene su «cátedra». Desde la que dialógicamente enseña y aprende, en connivencia con todo el microcosmos que por allí habita. Su botella del fresco rosado peleón ayuda a que el sagrado ritual de la comunicación sea más fluido.
La llegada de Bernardo siempre, a pesar de su generosidad con los tintos de la rioja alta alavesa, de los quesos de oveja de recónditos caseríos, de las conservas naturales u otros productos de su procedencia, que dona para el bienestar de sus conocidos, es deseada como la última. Nos (aquí esta incluido él) gustaría que se tomara un merecido descanso, que se quedase a disfrutar con sus padres, vecinos, recuerdos y emociones.

2 comentarios:

Emilio Morales B. dijo...

Por lo que se ve estas otras vacaciones no te disgustan. Disfruta al máximo con Bernardo y su dialógica, enhorabuena.

Roberto Iza Valdes dijo...
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