miércoles, junio 15, 2005

CEDULA DE CITACION

«... Procedente del juzgado central de instrucción número cinco, seguido por un delito de colaboración y pertenencia a banda armada, seguido contra Imad Eddin Barakar Yarkas y 23 mas, se ha acordado citar a Francisco A. Muñoz en calida de testigo propuesto por la defensa de Taysir Alony Kate para que comprezca ante este tribunal, ... día 6 de junio de 2.005, a las 10.30 horas de la mañana para la celebración de un juicio oral con apercibimientos legales oportunos ...» Los propios policias judiciales cuando me entregaban la citación parecían mirarme con cara extraña. Los amigos que la leían resoplaban. La convocatoria es clara «testigo de la defensa», perfectamente comprensible en un estado de derecho.
Creo que como el juicio es público -hay una sala de prensa adjunta y señal de televisión disponible- y por lo tanto puedo contar esta experiencia sin interferir en la marcha de la justicia. Bajo juramento relate a preguntas del abogado defensor sobre las circunstancia en que conocí y colaboré con Taysir Alony en el Instituto de Paz y Conflictos de la Universidad de Granada. A mi siempre me pareció una persona muy pacífica -casi un pacifista- [ya hice algunos comentarios previos al respecto en esta bitácora].
Finalmente me queda la tranquilidad de haber actuado en conciencia. Debo reconocer que me sentí turbado la primera vez que detuvieron a Taysir, incluso que en mi entorno profesional, de amigos y familiar se produjo un cierto repliegue, hasta cierto punto lógico, basado en el desconocimiento y la incertidumbre. La palabra «terrorismo» nos atemoriza, el terrorismo «islamista» además nos desconcierta. Tuve que decidir entre mis miedos y mis privilegios. ¿De qué sirve hablar de solidaridad si cuando creemos que puede existir algún peligro damos un paso atrás? ¿De que peligro se trataba si en cualquier caso nunca podría ser encausado? ¿Qué privilegio perdería por manifestar lo que creía en conciencia?
El día del juicio cuatro personas testificamos sobre las convicciones pacifistas de Taysir Alony y nadie de la Sala lo cuestionó. Al día de hoy las cosas parecen clarificarse, por eso cada vez me alegro más de haber actuado en conciencia de acuerdo con mis convicciones.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin duda, siempre he pensado que no somos lo que aparentamos, pero la gente se empeña en ello, y creo que en Granada el hecho se acentúa de manera considerable, quizás porque en su realidad social actual haya aumentado la envidia, la intolerancia y la insolidaridad. Sin embargo, considero que para mantener íntegra la personalidad uno debe llevar sus convicciones hasta las últimas consecuencias, aunque amigos y familiares duden de algunas de nuestras acciones; sólo así tendremos la certeza de que todos los conflictos tienen solución y que nosotros somos partícipes de ellos, de una u otra forma, diferente es enfrentarnos o no a ellos,ánimo Paco!!
Un saludo, Agustín

Anónimo dijo...

EL JUICIO: La diferencia de puntos de vista es más indicada para hacer converger los espíritus que para separarlos. Lo que los separa es la desigualdad de su progreso en la reflexión que da lugar a que su vista tenga muy distintos alcances. Examinando una misma cosa y aunque lo agamos desde el mismo angulo, se analiza de distinto modo y no se forma la misma idea de ella, sin que tampoco formen una idea falsa. A decir verdad, los ánimos no están en condiciones de llevarse la contraria por la sencilla razón de que no coinciden yendo los unos adelantados a los otros.Ademas, el mismo lenguaje no puede servir para todos, y por consiguiente no se entiende, siendo así que la primera condición para poderse llevar la contraria es la de entenderse.La reconciliación es imposible, a menos que no emprendan juntos un trabajo de definición en busca de un método común, y si por ambas partes existe adsoluta buena fe, la querella, después de tanto tiempo de esterilidad, podrá irse transformando en una fructuosa colaboración.Desde luego, la razón tiene en todos los hombres la misma naturaleza e idénticas exigencias, y se plantea los mismos problemas.La formación de los idiomas y la posibilidad de traducirlos unos a otros son una clara prueba de la unidad de la razón humana.Desgraciadamente, estacomprensión no abarca todos los objetos del conocimiento. Cuanto más abstractas y elevadas son las ideas, más dividen a los inteligentes.RAPIDA

Roberto Iza Valdes dijo...
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Roberto Iza Valdes dijo...
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Iza Roberto dijo...
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