El pasado día 18 se retiraba de Santander la última estatua pública de dictador Franco en la España penínsular (queda una en Melilla que esperamos celebrar pronto). Parece mentira pero han tenido 33 años para que esto ocurriera.Hay un cierto consenso en que la transición española fue desde el año 1975 a 1982 (año en que accedió al gobierno el PSOE -representante de los perdedores de la guerra civil).
Que se hayan tardado mas de 30 años en eliminar los signos de la dictadura franquista no es mas que un signo de la complicada transición política. Exitosa, pero complicada, como también lo demuestra todo el debate inacabado sobre la Memoria histórica.
Estoy de acuerdo en que la transición democrática terminó formalmente en el 82 pero una "reelaboración" equilibrada y ecuánime de la memoria histórica, que nos permita construir futuros menos violentos y más pacíficos, necesitará todavía de tiempo y de generosidad intelectual y política.
Si no me creen vean como hoy mismo en algunos periódicos se daban opiniones al respecto. El historiador Angel Viñas afirma que el franquismo no está superado sociológicamente, Enzo Traverso que el retorno de los recuerdos reprimidos durante la transición voluntariamente amnésica prueba la solidez de la democracia española y la noticia local era los calabozos de la democracia dan cerrojazo al pasado. Una cosa es la transición política y otra el cambio de las mentalidades en la que tenemos que seguir avanzando.

